Ensayo sobre la “Lista de Schindler”

schindlers-listLa segunda guerra mundial. Un hecho aberrante de recordar en la historia de la humanidad. No existen palabras para describir el horror, la angustia, el dolor, el desamparo, la crueldad, la frialdad con la que fueron tratadas millones de personas inocentes que nunca supieron la razón de sus muertes repentinas. La vida es larga, dirán algunos, pero para estas personas fue un camino fugaz que no pudieron terminar de recorrer.

Es paradójico y a la vez increíble, que al ver esta película, digamos ¿esto pasó de verdad? ¿fue real? Con muchísimo dolor hay que decir sí, que pasó, siendo mucho peor que una película de terror. Lo que sufrieron millones de personas por “ser diferentes” a Hitler, las torturas que han pasado, el tormento que debieron vivir día a día, no cabe en ningún razonamiento humano, excepto en el de los nazis. ¿A qué grado de locura, de exterminio puede llegar una persona para cometer tantos asesinatos? ¿Qué ambición de poder puede lograr esto?

Nada justifica matar siquiera UNA persona; menos miles y miles.

Cada uno, cuando ve esta película, se imaginará o razonará cosas diferentes en su mente dependiendo de su personalidad o de su contexto. Pero, personalmente, ver esta película fue uno de los hechos más fuertes de mi vida, ya que mi abuelo lo vivió. Ver a la gente asesinada como “cosas ineficientes” traía a mi mente la imagen de mi abuelo allí; imaginármelo viviendo todo eso me pone los pelos de punta; pensar que de no haber sido carpintero y haber “servido” a una familia alemana, lo habrían matado como al resto, sin que nadie nunca más supiera de su existencia.

Allí, en el guetto, daban unos documentos que servían por un lapso de tres meses; si no lo volvían a sellar, significaba que te iban a matar, y sino, tenías tres meses más de vida. A la mamá y las hermanas de mi abuelo no le renovaron más ese documento, las mataron. En cambio, mi abuelo se salvó por ser buen carpintero, y al terminar la guerra, se fue con los demás sobrevivientes a Italia. Allí, les dieron la posibilidad de ir a Israel, Estados Unidos o Argentina. Eligió la Argentina para empezar una vida nueva y olvidarse del terror vivido años antes. Una nuevo comienzo, empezar de cero, como si lo anterior nunca hubiese existido, y la posibilidad de conocer a mi abuela, por lo tanto de que naciera mi mamá y luego yo.

Pensar en las torturas, la miseria, el dolor, el sufrimiento, el hambre la angustia, la desesperación por un día más de vida y el sólo hecho de que si lo hubieran matado a mi abuelo, ni mi mamá ni yo hubiésemos existido, es suficiente razón para explicar mi sensación al ver esta película. Es una de las más fieles que he visto hasta ahora de la Segunda Guerra Mundial, aunque, duele mucho admitirlo, fue aun mucho peor.

Uno a veces dice: “Qué malo el león que se come al ciervo”. Bueno, por lo menos el león lo hace porque es su medio de subsistencia, en cambio, los nazis mataban sin razón, quitaban vidas sin motivo, ¿o acaso ellos creían que decir que eran diferentes, que eran inferiores por ser judíos estaban dando un motivo de tanto homicidios? Por ahí sí lo creían así, pero sólo ellos, porque es un cuento un poco incoherente ¿no? Además, aunque siempre se asocia a la Segunda Guerra con la muerte de judíos, también se mataron gitanos, negros, homosexuales, todo aquel que era diferente.

También es verdad que, en los campos de concentración, había alemanes que no eran Nazis y que ayudaron a los judíos. En el caso de mi abuelo, hubo una chica alemana que lo ayudaba, lo protegía, pero al cabo de un tiempo murió de tuberculosis. ¿Qué paradójico no? Lo malo vivía, lo bueno moría.

Hay que destacar la aparición de una nena vestida de rojo, que era lo único que aparecía en color, caminando entre las calles de la ciudad mientras mataban gente. Esta nena, es un símbolo; el color rojo simboliza la sangre, el que sea  una nena, simboliza la inocencia, y el hecho de que se escabullía y nadie la  veía, simboliza que la inocencia quedaba escondida, ninguno de los militares conocía la inocencia allí, por ello asesinaban indiscriminadamente. En la segunda parte de la película se ve a la nena muerta, mostrando que, a su vez, la inocencia murió, no existe más.

No hay una sola etapa de la humanidad en la que no haya habido muertes y asesinatos; la historia se caracteriza por ser violenta y homicida, y lo peor es que sin razón. En realidad la razón es la ambición de poder, la superioridad, que sonará absurdo pero para los líderes no es para nada absurdo. Al comienzo todos vivían en comunidades igualitarias, donde colaboraban cada uno con algo diferente, y así, vivían día a día de la ayuda mutua y recíproca.

Lamentablemente, duró muy poco tiempo esto, y lo peor fue lo que vino después con el concepto de dominio, que destruyó todo lo construido hasta el momento, y además, es el concepto que prevalece hasta nuestros días.

Nunca hay que negar lo que pasó, para que no vuelva a pasar. Habrá sucedido hace setenta años, pero las consecuencias aun hoy se observan. Muchos harán bromas respecto al tema, ya sea por ignorancia o por desconocimiento de no saber lo que vivieron esas millones de personas, pero no se debe bromear si no se sabe de lo que se está hablando. Es un tema que hasta nuestros días se continúa charlando y discutiendo, con el objetivo de que todos sepan lo que pasó. Se perdieron muchísimas vidas que nunca se van a recuperar, pero se puede lograr cambiar los ideales de algunas personas para que esto no ocurra más.