Desobediencia – Eduardo Luis Junquera Cubiles

Yo tuve la honra de participar en la primera ocasión en que se pudo evitar un desahucio en Madrid.Gobernaba entonces José Luis Rodríguez Zapatero.Lo digo por los “maliciosos” que afirman que algunos sólo nos manifestamos cuando gobierna la derecha.Entrecomillo esa palabra porque,aunque lo expresan con otro sentido(el del oportunismo político),no creo en la ingenuidad de todos los que afirman tal cosa.La derecha siempre ha gobernado en España.Si no lo hace utilizando el poder político de la mano del PP,lo hace usando su enorme poder económico acompañada,también,de una parte de la Iglesia.Pero eso no viene al caso.Seguramente,aquél no fue,en realidad, el primer desahucio evitado, pero sí fue el primero que tuvo un cierto eco mediático.Escuché en la radio que un matrimonio marroquí con dos niños iba a ser desalojado de su casa en virtud de las leyes que niegan la Constitución para proteger a los bancos.En el mismo programa informaron de la dirección de la desdichada familia que,casualmente,vivía a cuatro calles de donde yo residía entonces.También dijeron que un grupo de personas se había reunido en torno a la vivienda para evitar tamaña injusticia y allí me presenté rápidamente sin importarme consecuencia legal alguna.Acudí porque los hombres y mujeres decentes debemos estar donde la injusticia se haga presente.Las hay menores o,como en este caso,enormes y sangrantes.No seríamos más de cien personas,pero nos acompañaban dos furgones policiales.El poder tiende a observar con desconfianza las reuniones de los ciudadanos y parecía que éramos nosotros,y no los banqueros,los peligrosos delincuentes.El desahucio se evitó.Muchos de nosotros llegamos hasta las lágrimas,pero el idealismo ha de estar acompañado del realismo.Quince días después, la familia fue expulsada.Ningún medio de comunicación se hizo eco de la vuelta de los furgones policiales a la puerta del edificio para garantizarle al banco una plácida expulsión,y así se consumó la tropelía.Con la recientemente aprobada Ley “mordaza”, nuestra iniciativa hubiera sido mucho más difícil.La nueva ley considera acción grave penalizada con multas de entre 601 y 30.000 euros el hecho de impedir un desahucio(obstrucción a la autoridad).Es otra muestra de como se vulnera el derecho del ciudadano decente para defender,no sólo al más fuerte,sino al que más ha delinquido-lucrándose con mil métodos inmorales-durante la época de la burbuja inmobiliaria.La gente no se manifiesta ni sale a la calle por cosas banales,sino por derechos como la vivienda,el trabajo,la sanidad,la educación o el desarrollo de la Ley de Dependencia. La ley “mordaza” se crea para reprimir estas protestas con multas, creando en la población miedo al ingreso en prisión y estigmatizando cualquier disidencia respecto al poder político. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha expresado innumerables veces que no comunicar una manifestación,por ejemplo, es simplemente una falta administrativa.La nueva ley incluye quince infracciones que tienen que ver con el derecho del ciudadano a reunirse y manifestarse.El Gobierno coloca el concepto de orden público-tal como hacen las dictaduras-por encima de derechos fundamentales como son los de reunión y manifestación.El nuevo texto incluye sanciones por criticar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado “desde cualquier espacio”. En la práctica,esto significa que denunciar por televisión casos de torturas o violencia policial puede ser constitutivo de una infracción. A esta ley hay que sumarle la de la Justicia Gratuita y la nueva Ley de Tasas que dificulta el acceso de las personas con menos medios económicos a la Justicia. Esta última,también convierte en precario el trabajo de los abogados que defienden a los más excluidos.

Es indudable que el Capitalismo que surgió tras los mil años de oscuridad de la Edad Media, otorgó una libertad hasta entonces desconocida a las gentes de aquel tiempo acostumbradas al sistema de gremios que tantas rigideces imponía.El Renacimiento enseñó al hombre a soñar,a creer en lo imposible y, por encima de todo, a creer en sí mismo.El Estado de Bienestar es la versión más humana del Capitalismo. Hoy, vivimos una regresión en toda regla de avances que en algunos países han durado casi cien años.Por eso es tan importante la lucha en las calles.La lucha pacífica,la lucha civil incluyendo la desobediencia.Porque la guerra es entre ese Humanismo de quinientos años atrás que soñó con un hombre nuevo y el Capitalismo que muestra su verdadero rostro tras la caída del muro de Berlín. Ese nuevo Capitalismo puede tener una apariencia cordial, colorida y festiva,pero su verdadero carácter es tan insaciable,injusto y opresivo como el que han tenido cualquiera de las dictaduras que el ser humano haya conocido.

gandhiLa marcha de la sal en la India en 1930 fue un ejemplo de desobediencia civil.Las leyes británicas gravaban la sal india en beneficio de la importación de la inglesa. Liderados por Gandhi, los indios comenzaron una marcha para producir y transportar sal sin pagar impuestos al Imperio Británico,lo cual obligó a los ingleses a negociar con los indios. El propio Gandhi decía:”Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida o en su propia esclavitud,la Desobediencia Civil es un derecho imprescriptible de todo ciudadano”. Fue la desobediencia civil la que llevó a la cárcel en 1955 a Rosa Parks,activista estadounidense de derechos civiles,al negarse a ceder su asiento en un autobús público a una persona de raza blanca en el Estado de Alabama.A esta defensa de su derecho y de los derechos de los demás,la acusación la llamó “intento de perturbar el órden público”.Tan solo un año después,la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró ilegal la segregación en los transportes.La lucha no es entre izquierdas y derechas,es entre la justicia y la injusticia que se quiere imponer a toda costa por la fuerza y en todas las épocas.Desobedecer leyes injustas ha sido,históricamente,una forma de lucha social. Los ciudadanos tenemos derecho a tomar partido contra las injusticias .Decía Berthold Brecht “Son malos tiempos aquellos en que hay que defender lo evidente”.¿Acaso es necesario recordar que no siempre una ley es justa?¿Qué lo legal es a veces moralmente ilícito?¿Cuántas dictaduras han tenido un soporte legal-su marco jurídico-absolutamente inmoral?Menos del 0,1% de las manifestaciones en España son violentas¿se necesitaba realmente una ley como ésta?¿Es lícito multar con semejantes cantidades a ciudadanos que se manifiestan para defender sus derechos o para luchar contra lo que perciben como una injusticia mientras se prolongan en el tiempo(régimen de aforamiento)los juicios contra corruptos que rara vez devuelven algún porcentaje de todo el dinero robado?
Si el ministro del interior tuviera un carácter democrático impecable y firme,hubiera dimitido antes de asumir que las fuerzas y cuerpos que dirige iban a aplicar esa ley.Por desgracia,Fernández Díaz es abiertamente franquista y tal vez sea incapaz de imaginar una ley que no convierta al ciudadano en delincuente por el hecho de apoyar el bien,la verdad y la justicia.
Un gran ejemplo de decencia, coherencia y firmeza moral que hemos tenido en España fue Marcelino Camacho. El dirigente de Comisiones Obreras decía que “El derecho a huelga se consigue haciendo huelgas; el derecho de reunión, reuniéndose; el derecho de asociación, asociándose; y todos estos atributos de la libertad, es únicamente la acción de las masas la que puede acabar imponiéndolas”. Marcelino Camacho pagó su coherencia y su lucha por los derechos de todos con la cárcel; Gandhi hizo lo propio con su vida. No es necesario ser un personaje histórico ni alcanzar semejante grado de heroísmo para ser un ciudadano decente que se implique de forma solidaria en los problemas de los demás. Por mi parte,cuando el trabajo me lo permita seguiré manifestándome frente al Congreso o donde me parezca oportuno y justo,incluyendo lugares donde alguien vaya a ser desahuciado. Porque en la España y en la Europa de hoy,la gente decente sólo puede estar del lado de los que sufren la crisis y de quienes ven sus derechos pisoteados. Cuando pasen cuarenta o cincuenta años y  se vean como decisivas e históricas las batallas que la sociedad civil libra hoy en día,quiero que quienes me hayan conocido digan que fui una persona decente y honesta;una persona que vivió con dignidad y que deseó esa misma dignidad para sus conciudadanos;una persona que alzó su voz contra el poder cuando fue necesario hacerlo, sin miedo,sin titubeos. Ni un paso atrás. Nos vemos en las calles.

Eduardo Luis Junquera Cubiles
Eduardo Luis Junquera Cubiles
Nació en Gijón en 1970, aunque desde 1993 está afincado en Madrid. Es autor de Novela, Ensayo, Divulgación científica y Teatro. Libros: Nutrición Avanzada, Álefi, Ideología.